Hacer visible el criterio con el que se ordena todo lo demás

La transformación digital está reconfigurando organizaciones a una velocidad que ningún sistema de gobierno habitual digiere bien. La columna tecnológica de esa transformación —métricas, herramientas, equipos especializados— tiene metodologías maduras. La columna humana de esa misma transformación —cómo afecta al criterio, a la confianza, a la calidad de las decisiones, al compromiso de las personas— está sin atender de forma sistemática. No porque no importe. Porque el terreno es nuevo y la metodología específica para trabajarlo aún se está construyendo.

Hay una imagen que lo ordena: donde hay luz, hay sombra. La transformación digital es la luz —eficiencia, velocidad, ventaja competitiva, posibilidades genuinas—. La sombra es lo que esa misma luz proyecta en la columna humana: el criterio que se erosiona, la confianza que se adelgaza, las decisiones de las que nadie puede ya hacerse cargo. La sombra no avisa. Y cuando aparece, ya tiene coste.

Detrás de eso hay algo anterior. El criterio con el que las organizaciones priorizan, asignan y deciden rara vez se examina. Se da por supuesto. Y cuando la aceleración tecnológica pasa por encima de un criterio sin examen, lo que se erosiona no se mide, lo que se invierte en repararlo no alcanza a compensar lo que la propia adopción desmonta, y el deterioro avanza más rápido que la respuesta.

Trabajamos con consejos de administración, comités de dirección y direcciones de personas dispuestos a poner el criterio sobre la mesa. No ofrecemos soluciones porque no existen externamente. Acompañamos a hacer visible la mecánica que produce lo que se intenta evitar, a ejercitar la deliberación que el oficio del gobierno organizativo requiere, y a traer las preguntas adecuadas al lugar donde las decisiones se toman. Llevamos años acompañando a profesionales en organizaciones donde esta mecánica está activa y nadie le había puesto nombre todavía.

Si reconoces algo de esto en tu organización —algo que aún no tenía nombre—, hay dos caminos. Leer el ensayo donde articulamos el argumento con detalle, El criterio que ordena sin ser examinado. O abrir una conversación breve para ver si tiene sentido seguir hablando.

Angel Mª Zamanillo · Joaquín Candeias

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